Now Reading
Música desde la trinchera: un libro y la historia del rock hispano

Música desde la trinchera: un libro y la historia del rock hispano

Hace tres años, el gran crítico y periodista musical inglés Simon Reynols dijo a esta revista que el rock es “el gusto musical de una minoría”. Y auguró un futuro negro: “No me imagino a mi hija preadolescente yendo a ver a los Stones. A las nuevas generaciones el rock les parece desordenado; al contrario, necesitan música perfecta: sonidos claros, autotune, un beat fuerte y organizador”. ¿Aplican estas profecías nosferatunas al rock en español? No está claro si el libro que escribió el periodista argentino Hernán Panessi, llamado Rock en español. La guía definitiva: un mapa frenético y las bandas fundamentales, quiere responder a esa pregunta. Pero sí es cierto que ayuda el trabajo que hizo el autor, casi enciclopédico, de rutear a los grupos que forjaron al género en Iberoamérica.

Quizá lo interesante del libro, por encima de cualquier pregunta ambiciosa sobre la cultura rock, es que fue escrito por un fan; y que muchas de las fotos que lo ilustran también las sacó un fan, el realizador y gestor cultural Gabriel Patrono, que entraba de colado a los conciertos en Obras Sanitarias, durante la segunda mitad de los años 80.

“Tengo 34 años y desde los 11 o 12 que estoy vinculado con el rock. Desde los 15 que voy a recitales, compro discos y entrevisto bandas, pero lo más increíble es que escribiendo este libro me di cuenta de que no sabía nada”, admite Panessi, también autor de Periodismo pop (2014), Porno argento (2015) y Una puerta que se abre (2017). Este nuevo libro salió por Ediciones Continente y el sello español Ma Non Troppo.

Desde el aire: Fabiana Cantilo en el Coliseo, en 1988

La investigación de Panessi fue exhaustiva, porque recopiló de la A a la Z a más de 140 bandas de rock en habla hispana, desde Argentina, México y España hasta países menos visibles para el género como Bolivia, Paraguay o Perú. Uno a uno, con mirada hormiguística, repasó la obra de cada grupo y saltó el Atlántico varias veces, pasando de Héroes del Silencio (España) y Mano Negra (Francia) a Café Tacuba (México) y Soda Stéreo (Argentina); de El Cuarteto de Nos (Uruguay) y Os Paralamas (Brasil) a Libido (Perú) y Aterciopelados (Colombia); de Los Rabanes (Panamá) a La Ley (Chile).

“El libro comprime la estampa de los músicos que popularizaron el movimiento, los antecedentes y cimientos, la resistencia política, los años de destape, las corrientes culturales, la mixtura con el pop, la avanzada latina en el mundo y la presencia luminosa de los artistas que cambiaron el rumbo de la música en español”, avisa la contratapa.

Norberto Pappo Napolitano con su gran amor, la guitarra, en 1992, en un pub de San Justo

A contrapelo de Google

Se suele decir que “en Internet está todo”, pero Panessi comprobó que no es tan así y por eso se tomó más de un año y medio en completar el abecedario de bandas de rock en español, en un proceso tan minucioso y profundo que lo llevó a ir “a contrapelo de Google”. Para ponerse a escribir hizo un trabajo de archivo a la antigua: vio documentales, compró revistas, libros y discos, leyó entrevistas y jamás encomendó su alma a los algoritmos del buscador.

“Cuando empecé a alumbrar llegué a lugares a los que no me imaginaba. Y ahí arrancaron los interrogantes. ¿Por qué a los bolivianos les gusta el heavy metal? ¿Por qué los peruanos salen con algo tan loco como Los Saicos? ¿En qué momento se mezclan el rock y el pop? ¿Qué pasa con la invasión de bandas uruguayas a la Argentina?”, enumera.

«Rock en español. La guía definitiva: un mapa frenético y las bandas fundamentales» se llama el libro escrito por Hernán Panessi, con fotografías de Gabriel Patrono, publicado por Ediciones Continente y el sello español Ma Non Troppo

Más allá del libro, se podrían citar mil fenómenos interplanetarios unidos al rock, como por ejemplo que una banda de rock chabón como La Berisso, que para los más generosos atrasa entre una y dos décadas, haya reventado el Estadio de River, en lo que fue el fenómeno cultural de 2016.

Una de las preguntas del millón, que el mismo libro plantea en la intro, es hacia dónde va el rock en español. Su autor tiene algunas pistas, pero tampoco pone las manos en el fuego. “El rock como movimiento está saliendo de la ortodoxia: hoy ya no hace ruido que Wos se suba a tocar con Ciro y los Persas, y tampoco es raro que los traperos se asuman como rockstars”, entiende. De hecho, hace bastante poco fue Trueno, uno de los máximos exponentes del freestyle en la Argentina, quien lo dijo clarito: “Guste o no, somos el nuevo rocanrol”.

Mostros del rock

Gabriel Patrono es gestor cultural, productor, director, guionista, intérprete y forma parte de La Nave de los Sueños, un grupo de producción enfocado al desarrollo de la cultura audiovisual independiente. En su haber tiene tres películas que ya son clásicos subterráneos: El blues de los plomos (2012), Alguien más en quien confiar (2015) y Los periféricos (2019). Su trabajo como fotógrafo encastró perfecto con el libro de Panessi, porque pudo colar su mirada de pibito fascinado por sus monstruos del rock.

Miguel Abuelo en plano éxtasis, durante un show en Obras en 1987

“Todas las fotos las saqué cuando tenía entre 15 y 25 años, con una cámara muy mala. Iba a ver a Miguel Abuelo y no podía creer que nadie estuviera haciendo fotos. Entonces me subía a los hombros de mi amigo Juan Faraone y las sacaba, o esperábamos que abrieran las puertas al final del recital para captar las últimas instantáneas. Hice eso de chico, desde el lugar del fan, y me marcó toda la vida”, afirma Patrono. “De esos tiempos me acuerdo muchísimo de la foto de Miguel Abuelo con el saco rojo, enfrentado al público con mirada asesina. Es una imagen que para mí define los 80”, explica el productor, que durante enero está realizando una muestra con esas fotos, llamada Prohibido ingresar con cámaras fotográficas, a la que se accede a través de la web del colectivo cultural Divagario 

See Also
Cielo Razzo se presenta en Mandarine Park y La Plata

Celeste Carballo a puro grito en un concierto de 1991, en el teatro Lorange

En aquellos años de vuelta de la democracia, Patrono decidió que el Estadio Obras iba a ser su campamento estable de los viernes. Sin entrada ni acreditación, se rateaba del Colegio y se metía en el baño de Obras esperando que se hiciera de noche, para luego mezclarse entre el público. “Se me armó una especie de romanticismo; quería entender qué era ese misterio del rock, quería formar parte”, recuerda. Así fue que tuvo noches épicas con su cámara pocket, como la vez que fotografió a Sandro en un recital en Mar de Ajó, en la temporada 89-90; y también malas cosechas, cuando se le trabó la máquina en la presentación del álbum Piano Bar, de Charly García, y todas las fotos le salieron sobreimpresas. Más que un afán de coleccionista o acumulador, Patrono iba regalando a sus ídolos −y amigos− las fotos que sacaba. “A Miguel Abuelo le regalé varias una vez que fue a dar una charla al San Martín”, cuenta.

Luis Alberto Spinetta durante la época del disco Privé, en 1986, en el cine Belgrano, de Ramos Mejía

Su momento de mayor épica fue en un recital de Charly en el Gran Rex. El fotógrafo estaba al acecho en la súper pulman y, cuando empezaron los bises, se lanzó a la carrera por el pasillo y evitó a los de seguridad como en un partido de rugby. De pie frente al escenario, llegó al último acorde del Himno Nacional, que Charly tocaba por primera vez en vivo.

Patrono logró fotografiar al ídolo en el momento en que hacía una reverencia. “Lo vi cansado, como si hubiera entregado todo, y pensé que era un final de época: terminaban los 80, ya habían muerto Luca Prodan, Miguel Abuelo y Federico Moura…”.

Una sociedad de lujo: Fito Páez y Gustavo Cerati, en 1988, en auditorio del Banco Nación

Rompan un poco

El rock en español tuvo varios homenajes este año, entre ellos el documental que Netflix estrenó en diciembre, Rompan todo, producido por Gustavo Santaolalla, que narra la historia de los máximos exponentes del género en América Latina. Para algunos, es un material histórico apasionante; para los más ácidos, un relato que describe muy bien los contornos del ombligo de Santaolalla.

Por otra parte, en plena cuarentena también se publicó el libro Mostras del rock, de la rockera Barbi Recanati, una versión personal de la historia del rock a partir de las “heroínas musicales que atravesaron muros sexistas, abrieron puertas y armaron caminos que llegan al presente”, según se anuncia en la solapa. A fines del año pasado, el periodista Mariano del Mazo lanzó Entre lujurias y represión, el libro que cuenta la historia de Serú Girán. También la editorial El Gourmet Musical presentó en 2020, entre otros títulos vinculados al género en el país, los libros: Orígenes del rock argentino, de Miguel Grinberg, y Esta noche toca Charly. Un viaje por los recitales de Charly García (1956-1993), de Roque Di Pietro. Y este mes está publicando Tienen el poder y lo van a perder. La historia de Las Manos de Filippi, de Diego Skliar.

Por José Totah para LN

Tandil Rock © 2021 Todos los derechos reservados.

Scroll To Top